Dar Chumbimba es ahora, curar en vez de herir.

Enfrentar la vida con sus dificultades es asumir con resignación que tener la piel intacta, sin heridas y cicatrices es una utopía. La niñez puede dar fe de que saltar, correr, columpiarse, patinar, montar bicicleta, sentir la adrenalina de la velocidad,  hace parte de ser libre, además sentir el roce del viento en el rostro es una increíble recompensa, aunque implique caerse, rasparse, rasguñarse, cortarse. Las heridas en la piel rememoran vivencias que aunque intenten borrarse de la mente, las cicatrices en nuestra piel ayudan a no olvidar. Ya de adultos la realidad se transforma, las cicatrices son como la tinta y la piel es el papel sobre la que se escribe la historia de accidentes y cirugías, recuerdos que no aspiramos guardar, pues no somos leones que exhiben con orgullo las marcas en el rostro de sus batallas.

Afortunadamente ya en la naturaleza el Creador había previsto como cicatrizar heridas más rápido. Estudios recientes han demostrado  que la composición fitoquímica del aceite de la semilla Sapindus mukorossi tiene efectos benéficos para la cicatrización de heridas de la piel.  El aceite de la semilla es abundante en ácidos grasos monoinsaturados, β-sitosterol y δ-tocoferol, y demostró tener interesantes actividades antimicrobianas y antiinflamatorias. En pruebas in-vitro este aceite mejoró la proliferación celular y la capacidad de migración procesos claves para la cicatrización. En pruebas in-vivo se trataron las heridas con el aceite de la semilla mostrando aceleración de la curación pasados tan solo dos días. Comparado con el tratamiento control, las heridas se redujeron a la mitad de su tamaño al cabo de ocho días. De este modo se sugiere que el aceite de la semilla de Sapindus mukorossi pueda convertirse en un potencial tratamiento natural para promover la curación de heridas cutáneas.

¡Qué maravilla! entonces, ahora que se ha descubierto esta potencialidad en el aceite de  la semilla de las nueces del jabón “soapnuts” conocido en  Colombia es como “chumbimba ya no estamos resignados a acudir a cicatrizantes costosos para borrar las marcas de nuestra piel. La fuente natural de la curación de heridas está a nuestro alcance en la biodiversidad que necesitamos proteger.  ¡Qué paradoja! ahora la alternativa es  dar chumbimba a las heridas, aunque el remedio suene peor que la enfermedad.

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